miércoles, 23 de marzo de 2011

NIÑ@S LIBRES

Para aprender, educarse como personas y poder ser crític@s con lo que les rodea, los niñ@s deben educarse en libertad.
La libertad hace que se pierda el miedo, que es lo que nos impide hacer muchas cosas de las que no hacemos y nos gustaría hacer. 
Existen algunas escuelas que educan a sus alumn@s libres de la represión que ejerce el sistema educativo, ejemplos de estas son Summerhill (Inglaterra) y Paideia (Extremadura). Hablaremos un poco de una de ellas:

En Summerhill por ejemplo, la asistencia a las clases es voluntaria, cada alumn@ elige si desea asistir o no. En esta escuela no existen exámenes y todas las reglas de convivencia y soluciones a los problemas que surgen en el día a día son resueltas en una asamblea que ocurre semanalmente, donde cada persona sea alumno, profesor o funcionario, tiene derecho a hablar y votar, manteniéndose el principio de que todos los votos valen lo mismo. Hay un trato igualitario entre niñ@s y adult@s.

La educación de Summerhill entra dentro de la pedagogía antiautoritaria, pedagogía no directiva o pedagogía libertaria. Esta escuela tiene como objetivo de la educación la máxima felicidad.

Para Neill, creador de la escuela, la educación en libertad (y no en libertinaje) es posible porque el niño responde positivamente al amor y la libertad. El origen de los problemas de muchos niños (y adultos) lo sitúa en la influencia ejercida por una sociedad enferma que reproduce sus propios miedos y su violencia. Al contrario, el entorno sano que representa esta escuela es la mejor terapia para curar los problemas de los niños y, tal vez, de toda la sociedad.

Tras la Muerte de Alexander Sutherland Neill, han amenazado con el cierre de la escuela cuatro veces desde el año 1990. Una inspección aseguró que la escuela no era beneficiosa para los niñ@s y pedía un cambio de metodología o el cierre de la escuela. Este tema llegó a los tribunales y gracias a los niños que lucharon porque no cerraran esta escuela y al abogado de Summerhill, el tribunal dio la razón a la escuela, alegando que ésta había ayudado mucho al desarrollo de los derechos humanos y que ningún niñ@ es propiedad de sus padres ni de sus maestr@s.

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